undecima veintena

La undécima veintena se llamaba OchpaniztU y
comenzaba á 17 de setiembre. El nombre significa la
acción de barrer y metafóricamente se toma por escoba^
pues entonces se barrían los templos, se arreglaban los
ornamentos de los dioses y se componían los caminos;
por lo que también se llamaba á este mes Tenahualiztli.
Por esto se le representa muchas veces por una escoba.
En el primer día de esta veintena celebraban los mexica
la fiesta de sus signos y ceremonias de sus ritos.
Lo primero que hacían era barrer muy temprano
sus casas y limpiar todos sus muebles. Antes que amaneciese
barrían también perfectamente todas las calles
de la ciudad. Con especial cuidado lavaban los baños,
limpiaban las acequias , los ríos y las fuentes y todos
procuraban bañarse en ellos. Aderezaban los caminos,
principalmente la calzada de Coyoacán; en fin, era
día de general limpieza.

La fiesta estaba dedicada á la diosa Toci, nombre
que significa nuestra madre, y se tenía por la de los
otros dioses. recordemos que la invención de esta
deidad fué una terrible teofanía en la peregrinación de
los mexica, y que para ellos había sido prenda de venganza
y promesa de triunfo , y así nos explicaremos el
gran culto conque la honraban. En la teogonia astronómica
representaba á la tierra , por lo cual la llamaban
también su corazón y la creían causa de los terremotos.
Saliendo de México por la calzada de Coyoacán, es
decir, por lo que hoy se llama San Antonio Abad, en el
sur de la ciudad, había un templo nombrado Cihuateocalli.
Frente á él había hincados cuatro maderos de
más de veinticinco brazas de , alto y de tanto grueso
que dos hombres no los podían abrazar; sobre los cuatro
maderos estaba hecho un andamio cubierto con paja;
le llamaban TocitiÜán, que quiere decir lugar junto á
la diosa Toci. Dentro del CihuateocalU ó templo de la
mujer, estaba un ídolo de palo en figura de anciana, con
la cara blanca de las narices para arriba y negra de las
narices para abajo ; tenía una cabellera natural de
mujer, y una corona de matas de algodón adornada con
husos ó malácatl con el algodón hilado. En una mano
llevaba una rodela y en la otra una escoba. Estaba
vestida de blanco, y su camisa era corta con una orla
de algodón sin hilar. En este pequeño templo no había
guardias ni sacerdotes.
Cuarenta días antes de la fiesta ofrecían una esclava
de unos cuarenta y cinco años de edad , á la cual purificaban
y ponían el nombre de la diosa Toci, guardan-'
dola como de costumbre en el CuauhcalU. A los veinte
días la sacaban, y vistiéndola como á la diosa, la hacían
bailar delante del pueblo y la adoraban como á la misma
deidad. Todos los días la. sacaban, y se repetía el baile
y la adoración hasta siete días antes de la fiesta. Entregábanla
entonces á siete viejas médicas ó parteras, tici,
las cuales la. cuidaban y servían con esmero, entreteniéndola
con decirle cuentos y consejas para hacerla reír
y tenerla alegre. Dábanle pita para que estos días
hilase una tela, y por ceremonia la llevaban un rato al
templo, y ahí mientras hacía su trabajo le estaban
bailando los mancebos y mozas del Calmecac, quienes
danzaban tomados de las manos al son que les hacían
unos sacerdotes viejos vestidos con trajes largos y
blancos y con sus calabazos á la espalda colgados de una
correa roja.

1 comentario :

  1. Cuál es la fuente de este texto?Acaso Diego Durán?

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