MEXICO EN LA CTUALIDAD

Introducción

Las batallas de los pueblos de América por liberarse de la opresión de
sus gobiernos, casi todos al servicio de los Estados Unidos de
Norteamérica (EEUU), han estado presentes a lo largo del siglo XX y en
estos primeros años del XXI; aunque en la realidad, en las tres últimas
décadas, después de casi un siglo de dominio mundial, los EEUU han
estado viendo surgir la competencia económica del Mercado Común
Europeo y el Japón, pero también de la Organización de Países
Exportadores de Petróleo (OPEP) y de China. Acostumbrados a actuar
como policía internacional, imponiendo a los gobiernos dependientes sus
determinaciones, los Estados Unidos ven crecer hoy, no solo a países
poderosos que le compiten en la batalla por el dominio mundial, sino que
también a un movimiento desde abajo dispuesto a enfrentar sus políticas
de expoliación.
En los últimos meses -con el pretexto del atentado en Nueva York y
Washington- el gobierno imperialista de George Bush se ha dedicado a
amenazar con invasiones, bombardeos aéreos y con el uso de armas
nucleares a todos aquellos países, como Irak, Irán, Libia, Palestina, China,
Cuba, Venezuela y otros, que se han negado a apoyar sus acciones de guerra e, incluso, las
han condenado. El guerrerista Bush representa un peligro mundial porque en cualquier
momento, ante un arranque de histeria, puede apretar el botón que lleve a una conflagración
mundial. Los pueblos del mundo deben evitar esas aventuras salvajemente agresivas de
Bush y sus socios como Sharon, Blair, Berrusconi y Aznar. Aunque también debe frenarse
la militarización, que bajo la estrategia del Pentágono yanqui, se está imponiendo en
muchos países del mundo, particularmente en Latinoamérica.
Con el objetivo de difundir una serie de posiciones acerca de varios temas políticos y
económicos de México y Latinoamérica, presento este breve trabajo. No es un estudio
académico, tampoco ha sido financiamiento por nadie. Como mis otros libros, folletos y
artículos, es un trabajo que lo único que busca es una mayor cantidad de lectores y
reproductores de los textos. La idea central es difundir la manera como el gobierno
norteamericano ha impuesto su poder económico y militar en México y en Latinoamérica.
El trabajo ha sido dividido en dos partes: México y su tránsito del centro a la derecha y
Latinoamérica en su batalla contra el imperio yanqui.


México, batalla contra el capitalismo

1. México pobre y con gobiernos de derecha
Con una población de poco más de 100 mil habitantes, México ocupa el noveno lugar en
el mundo en cuanto al Producto Interno Bruto (PIB); sin embargo, en cuanto a lo que se
refiere a la distribución de la riqueza, por su reparto extremadamente inequitativo, ocupa el
lugar 69. Según reconoce el mismo gobierno: el 37.7 por ciento de la población vive en la
extrema pobreza y 16 por ciento sobrevive diariamente con un dólar; sin embargo para el
especialista en estudios sobre la pobreza, Julio Boltvinik, 1. La pobreza se eleva a 54% y ya
afectaba en 1996 entre 75 y 82 de la población. Tres cuartas partes de la población gastaba
en alimentos menos de la canasta alimentaria de la Cepal; 2. La pobreza extrema afectaba en
1996 a más de la mitad de los mexicanos que no podían comprar la canasta alimentaria
sumamente austera de Coplamar. La situación, de manera general, no cambió en los últimos
cinco años. (La Jornada 18/V/01)
Además de la terriblemente injusta distribución de la riqueza que anuncia que el 10 por
ciento de la población adinerada detenta en 42 por ciento del ingreso, mientras la décima
parte más pobre solamente obtiene el 1.3 por ciento (21/IV/02), los otros tres grandes
problemas económicos son el pago de intereses por la deuda externa, el desplome de la
producción y el crecimiento acelerado del desempleo. Estos problemas vienen desde 1982
por lo menos, y Vicente Fox, en campaña, se comprometió a resolverlos. Dijo claramente
que el país crecería a un 7 por ciento y que se crearían anualmente 1 millón 300 empleos, así
como que se frenaría y se negociaría ventajosamente la deuda externa. Después de casi año
y medio la situación del país fue de mal a peor. En el primer año la economía creció en cero,
en lugar de crearse empleo se perdieron más de medio millón y la deuda externa ha subido a
230 mil millones.
En términos de la llamada "geometría política" podría decirse que muy globalmente
México ha caminado de una posición de centro izquierda, que corresponde al México
agrario (1911-1940), de centro, que puede ubicarse de 1940 a 1982, hasta llegar a una
posición abiertamente de derecha que abarca la era Salinas-Fox que va de 1982 hasta la
actualidad. Durante la primera y la segunda etapa México mantuvo una política de
asociación y competencia con el gobierno y la empresa norteamericana; sin embargo, a
partir de 1982, se inició una política de sumisión y entrega de la economía y la política
mexicana a las estrategias de los grupos financieros internacionales hegemonizados por los
Estados Unidos.

2. Ante el desprestigio de Fox, el regreso del PRI
El PRI perdió la presidencia de la República en julio del 2000, pero en las elecciones
posteriores su porcentaje de votación ha subido ampliamente. Sigue obteniendo mayor
cantidad de sufragios que los demás partidos, por lo que da la impresión que: o Labastida
era muy mal candidado presidencial o Fox era muy simpático. La realidad es que si en estos
momentos (abril de 2002) se hicieran las elecciones presidenciales -sin tomar en cuenta los
candidatos que cada partido presentara- el PRI recuperaría la Presidencia. Como se ha
podido ver objetivamente, en esta recuperación del priísmo nada tuvieron que ver sus
actuales dirigentes Carlos Madrazo, Dulce Sauri o Beatriz Paredes; ha sido claro que fueron
los enormes errores de Vicente Fox -quien se ha dedicado a prometer hasta "las perlas de la
virgen" sin haber cumplido absolutamente nada- lo que ha llevado a la rápida recuperación
del viejo partido de Estado.
Para compensar su incapacidad y la caída de su "popularidad" -misma que ha sido
confirmada por las encuestas que se desplomaron de 70 a 40 por ciento de aceptación- el
panista Fox se ha dedicado a buscar apoyos entre los partidos políticos, los sindicatos, las
organizaciones patronales, las ONG, y entre todas aquellas instituciones que pudieran
ayudarlo a gobernar; pero por encima de todo busca servilmente al presidente Bush, su amo
y señor, porque sabe que él tiene la llave de los grupos financieros internacionales que lo
podrían ayudar con las inversiones que tanto ha buscado. Fox, que al principio de su
gobierno sobreestimaba su fuerza y su poder personal, ahora trata desesperadamente
-aparentando humildad- de firmar "pactos políticos" con los empresarios, con los
conciliadores del PRD, pero particularmente con aquellos líderes priístas que pudieran
controlar los votos entre diputados y senadores.
A Fox no le importa que los partidos no representen a nadie o a unos pocos; no le
preocupa que la mayoría de ellos sean simples burocracias de dirigentes nacionales y
locales, más aún le favorece en las negociaciones; conoce la calidad de esos políticos que
sólo se han dedicado a brincar de un cargo a otro, persiguiendo altos salarios del
presupuesto público. Dentro de ese contexto, el cambio de la dirigencia priísta le dio la
oportunidad de llegar a arreglos con Madrazo, con Esther Gordillo y con algunos de los
altos mandos del PRI. Los arreglos entre Madrazo y Fox han sido denunciados
ampliamente, y los análisis que se han hecho demuestran un sólido matrimonio entre esos
jerarcas de la política. Se sabe poco de las relaciones de Fox con los nuevos dirigentes del
PRD porque los favoritos del presidente habían sido los seguidores de Amalia García y
Jesús Ortega. El triunfo de Rosario Robles no garantiza cambio alguno en el PRD.

3. Cómodo regreso de Salinas
Carlos Salinas de Gortari gobernó México de 1988 a 1994; podría demostrarse que
fue el presidente más importante del neoliberalismo. El impuso en toda la línea la economía
privatizadora que hizo más poderosos a los ricos y más miserables a los pobres. Los
gobiernos de De la Madrid, Zedillo y Fox sólo siguieron, o siguen, los planteamientos de
Salinas y su equipo. No debe olvidarse que De la Madrid, desde su campaña presidencial, se
mantuvo bajo la dirección de Salinas. Fue éste el que le dirigió su campaña, el que le hizo
su plan económico y el que se encargó de la secretaría de planeación de su gobierno. ¿No se
recuerda con qué facilidad Salinas hizo a un lado al presidenciable secretario de Hacienda,
Jesús Silva Herzog?
El presidente Zedillo, a pesar de confrontarse personalmente con Salinas por haber
metido a la cárcel a Raúl, el "hermano incómodo", continuó aplicando el programa salinista;
también Fox, a pesar de pertenecer a otro partido (el PAN), no ha dejado de poner en
práctica el neoliberalismo y la privatización que Salinas delineó. Aunque quizá no habría
que atribuirle todo el mérito a Salinas porque, en última instancia, podría demostrarse que
fueron el presidente Reagan y la primera ministra Thatcher los que impusieron el modelo en
el mundo. Pero fue sin duda el político y tecnócrata Salinas de Gortari el artífice de la
imposición de neoliberalismo en México y el defensor más convencido de ese modelo, a
pesar de que en los últimos años él mismo esté hablando de su obsolescencia.
Por todo lo expuesto, cuando hoy se habla del regreso definitivo de Salinas de su
autoexilio, se puede pensar que no tendrá problemas para hacerlo. Con el triunfo de
Madrazo en el PRI (quien fuera su incondicional), y con el gobierno de Fox -que ha venido
aplicando de manera abierta el viejo programa privatizador- Salinas ya puede dormir
tranquilamente en México. Sigue siendo expresidente, sigue cobrando su millonaria pensión
y sigue siendo un miembro distinguido del PRI, así como muy amigo del PAN. ¿No se
recuerda acaso que el panismo se fortaleció con el apoyo incondicional que le concretó al
gobierno de Salinas y con los grandes favores que recibió como pago? Por ese motivo
Salinas puede seguir teniendo una gran simpatía del PAN y del presidente Fox.

4. El destino del PRD
El Partido de la Revolución Democrática sí puede sufrir serios desgajamientos de
militantes honestos que, según ellos, ya no soportan más entreguismos y corrupción; de
hecho son muchísimos los que han querido abandonarlo y no lo han hecho por no encontrar
otras alternativas. Esquemáticamente podría dividirse al PRD en tres grandes bloques: 1
Los "chuchos" y los "amalios" -herederos de Muñoz Ledo- han convertido al PRD en un
partido electorero al estilo PRI o PAN y están convencidos de que deben continuar por ese
camino como único "proyecto de gobierno"; 2. Los seguidores de Cárdenas, López Obrador
y Robles, que también son electoreros pero con un discurso y una posición menos
entreguista; y 3. Los radicalizados que quieren combinar elecciones y lucha social, pero no
cuentan con presencia política en la estructura partidaria por su dispersión y falta de
claridad.
La realidad es que no es fácil extirpar el oportunismo en el PRD porque tiene ya una
fuerte raíz, además de toda una fundamentación política. ¿Cómo competir electoralmente en
el seno de un pueblo controlado ideológicamente, quizá en un 80 por ciento, por los medios
de comunicación, a la cabeza de los cuales se encuentra la televisión comercial? ¿Cómo
derrotar electoralmente a partidos de derecha como el PRI y el PAN, que cuentan con el
apoyo económico empresarial, así como el del gobierno norteamericano? ¿Cómo meter el
discurso radicalizado y la lucha social en procesos electorales instituidos, inteligentemente
reglamentados, por la clase en el poder precisamente para controlar y alejar la lucha social?
¿Cómo cubrir los compromisos económicos, los salarios, la estructura del partido, la
propaganda, sin el financiamiento federal, los apoyos gubernamentales y las cuotas de
funcionarios propios?
No es sencillo dar la lucha al interior de los partidos registrados para procesos
electorales porque elecciones y lucha social, por lo menos hasta ahora, parecen
completamente divorciados. Hay muchísimas experiencias internacionales, sobre todo de
partidos comunistas o socialistas en países europeos que demuestran que los partidos que
han conservado su honestidad y radicalismo han vivido al margen de electoralismos, de
parlamentos e instituciones; por el contrario, los que han crecido en número de miembros
paralelamente han crecido en corrupción y entreguismo. Al parecer la lucha social de los
trabajadores no tiene nada que ver con los partidos ni con los procesos electorales. Desde
hace dos décadas muchas cosas han cambiado radicalmente. El presente y el futuro es de
lucha social autogestiva en las calles, fábricas, ejidos y plazas, mismas que educan para la
construcción de sociedades equitativas, igualitarias y libres.

5. México, en manos del capital
La economía mexicana siempre ha estado bien para unos y mal para otros. Bien para los
altos gobernantes y los grandes empresarios, pero muy mal para el 80 por ciento de los
mexicanos; bien para un puñado de empresarios que hacen negocios en el gran comercio, las
inversiones, la especulación de la bolsa y la banca, pero terriblemente mal para los
trabajadores de salario mínimo, para los desempleados y marginados. No puede estar mal
para tipejos como Slim, Hernández, Azcárraga, Salinas Priego o para los gobernantes
panistas y priístas; pero tampoco puede estar bien para millones de familias sin -o con
poco- alimento, techo, servicios de salud o de educación. Sin embargo la economía puede
estar menos mal o muy bien para los trabajadores cuando ellos mismos se decidan a luchar,
a organizarse y a exigirle al gobierno en las calles y las plazas que cumpla. ¿No son acaso
los obreros, los campesinos, los profesionistas honrados, las amas de casa, los creadores de
la riqueza que gobierno y empresarios acumulan para su propio beneficio?
Los gobiernos priístas durante siete décadas (1930-2000), y los panistas en los últimos
15 años, han sido muy opuestos a las necesidades de los pobres, pero muy unidos y muy
solidarios con los intereses de los ricos. Los presidentes Alemán, Ruiz Cortines, López
Mateos, Díaz Ordaz, Echeverría, López Portillo, unos malos y otros peores, fueron priístas
consecuentes que gobernaron para beneficio personal y de sus socios los empresarios. A
partir de 1982, con los gobiernos De la Madrid-Salinas, se inició el pri-panismo con un
abierto programa proempresarial que logró entregar las empresas controladas por el Estado
a los grandes empresarios privados. El presidente Fox, como el más abierto y sincero
continuador de esa política, ya puede decir sin tapujos o prejuicios "populistas", es decir, ya
puede expresar con gran descaro en México y en el extranjero, que su gobierno "es de
empresarios y para empresarios".
¿Qué ha pasado entonces con la economía mexicana? Pues simplemente que de una
posición gubernamental no del toda entregada a los inversionistas mexicanos y extranjeros,
sustentadora del discurso de la Revolución Mexicana -hoy calificado de "populista"- que la
comprometía a incrementar el gasto social y aplicar presupuesto a los servicios públicos, se
pasó abiertamente, desde 1982, a otra posición económica puesta al servicio del gran capital
privado y de las inversiones extranjeras, así como a una política de impulso a la
privatización de todas las empresas y los servicios públicos. La economía mexicana había
sufrido un enorme cambio en la década de los años cuarenta al concluir la II Guerra y al
implantarse la economía urbana, pero para las enormes transformaciones de los últimos 20
años, influyó de manera determinante la situación económica internacional, el desarrollo de
los medios y la tecnología.

6. Los servicios de salud, ineficientes
La deficiente o la falta de alimentación produce enfermedades físicas y mentales. La
desnutrición de la población trabajadora en el mundo, según las estadísticas, es de casi la
mitad de sus habitantes. Las personas y los países mejor alimentados, por lo general, llegan
a ser grandes, fuertes y sanos. Los países europeos, así como los Estados Unidos, Canadá y
Japón, concentran más de la mitad de la riqueza mundial, así como los servicios de salud
más eficientes; por el contrario, Africa, Asia e Iberoamérica -que por miseria y
enfermedades más lo necesitan- carecen de los servicios de salud indispensables. Pero
también al interior de los países se repite el problema de la enorme división económica,
social y de la calidad y cantidad de los servicios de salud.
En México los servicios públicos de salud surgieron como producto de demandas del
pueblo durante la Revolución Mexicana. Antes los servicios de salud eran privados y sólo
usados por quienes podían pagarlos; al pueblo se le otorgaba por instituciones religiosas de
beneficencia como una especie de caridad. Los primeros gobiernos de la Revolución se
vieron obligados a crear centros de salud, a pricipios de los cuarenta el Instituto Mexicano
del Seguro Social (IMSS) y en 1960 el Instituto de Servicios de Seguridad Social para los
Trabajadores del Estado (ISSSTE). Aunque no resolvieron el problema aquellas
instituciones cobijaron con mucha eficiencia a la mitad de la población. Sin embargo, a
través de los años, fueron degenerando los servicios por corporativismo y corrupción. A
partir de 1982 el neoliberalismo retiró presupuestos para desprestigiarlos e imponer su
privatización.
Hoy, año 2002, la inmensa mayoría de la población no tiene servicios públicos de salud
y los que lo poseen no tienen medicinas, médicos, enfermeras, etc., eficientes por carecer
del presupuesto necesario. La nueva política del foxismo, con el pretexto de falta de
presupuesto, está impulsando el seguro privado entre la población; con el tonto pretexto de
que se gasta más cuando surge una enfermedad imprevista, quiere que cada familia se
inscriba en una institución privada de salud para pagar cada mes una cuota y así recibir
servicios. En vez de reorganizar y ordenar las enormes instituciones públicas, aprovechar la
gigantesca estructura instrumental, así como los grandes edificios y reabrir otros, el
gobierno declara abiertamente su incapacidad y le entrega todo el poder y los negocios
económicos a los empresarios privados. El pueblo trabajador, que es quien más necesita los
servicios, seguirá muriendo por enfermedades provocadas por la miseria y la desnutrición,

7. Educación, en proceso de privatización
La educación pública, como los servicios de salud, es esencialmente producto de la
Revolución Mexicana. Si bien desde los "Sentimientos de la Nación" de 1813, de las
constituciones de 1824, 1857, y los congresos pedagógicos de 1889-90, se hablaba de
educación pública y popular, fue sólo a partir de 1917 cuando se delineó con precisión la
educación gratuita, laica, científica, popular -incluso racionalista y socialista en los años
treinta- y comenzó a ponerse en práctica. La educación privada, al servicio de las clases
privilegiadas, que predominó durante la época colonial y todo el siglo XIX, sólo fue una
concesión al clero y a los particulares por incapacidad del Estado para atenderlas. El sector
privado sólo atendió, por lo menos hasta los años setenta del siglo XX, un 8 por ciento de la
educación nacional.
Hasta finales de los setenta, por política educativa de Estado, se ofreció el 100 por
ciento de lugares en la primaria y la secundaria, y por lo menos un 80 por ciento en el nivel
medio superior y superior. La población escolar crecía al ritmo de la producción y el
presupuesto educativo, aunque como siempre, sólo se mantuvo alrededor de un 4 por ciento
del PIB, cubría las necesidades esenciales de la educación nacional. A partir de 1982 se
instauró una nueva política educativa subordinada a lo que De la Madrid dijo desde su
campaña: "devolverle a la sociedad (léase a los empresarios privados) lo que el Estado le
había quitado". Al mismo ritmo en que se vendían las empresas del Estado se retiraron
inversiones en salud, educación, asistencia social y subsidios para ayudar a la población.
Hoy, además del enorme rechazo a estudiantes que solicitan ingresar a la educación pública
en sus diferentes niveles, se cobran casi todos los servicios que antes eran gratuitos y se
obliga a los padres de familia a "contribuir voluntariamente" con cuotas.
Y no es que el Estado no tenga presupuesto para salud, inversión social o educación; lo
que se sucede es que ese presupuesto se destina en mayor porcentaje para pagar intereses de
la gran deuda, para devolver a empresarios y políticos por pérdidas en malos negocios, para
pagar gigantescos salarios (cercanos a los 300 mil pesos mensuales) a altos funcionarios.
Los legisladores del PRI y el PRD -a pesar de mucha corrupción y oportunismo- ubicados
en la oposición, han logrado hacer menos peor el gobierno de Fox votando aumentos
presupuestales para el sector social: salud, educación, jubilados, etc. Con su política Fox no
sólo ha impulsado el crecimiento de las instituciones de educación privada sino que ha
obligado que las mismas instituciones públicas se privaticen vía pago de servicios, de
inscripciones, cambios de planes y programas y venta de productos de investigación a
empresas privadas nacionales y extranjeras.

8. El PAN es el partido de la derecha empresarial
El Partido Acción Nacional nació en 1939 y vivió 46 años a la sombra del poder como
grupo pequeño de presión. A partir de 1985, con el crecimiento del neoliberalismo
privatizado -concordante con su ideología-, y el rápido desprestigio del gobierno priísta,
comenzó a tener presencia política en el país. Pero el PAN no sería mucho sin la
implantación del neoliberalismo y el amplio apoyo que recibió del gobierno de Carlos
Salinas como pago por haberse convertido en el principal respaldo de ese gobierno. Los
dirigentes panistas dijeron entonces que "no era Salinas el que les imponía el neoliberalismo
y la privatización, sino que por el contrario, era Salinas el que les estaba robando su
ideología". Fue tan grande la identidad, que Salinas confió más en el PAN que en su partido,
el PRI. Se hablaba entonces de prianismo, mezcla de PRI-PAN.
¿Por qué nació el PAN en 1939, a un año de que el presidente Lázaro Cárdenas
expropió el petróleo y a dos que expropió tierras de las hacendados en Yucatán, Michoacán,
La Laguna? ¿ Por qué fue cuando se imponía la llamada educación socialista, se habrían las
puertas del país a los refugiados republicanos españoles, y cuando los agentes de la
Alemania nazi buscaban aliados para la II Guerra Mundial que se iniciaba? ¿Por qué entre
los fundadores del PAN se encuentran connotados hacendados, banqueros, empresarios y
clérigos cuya bandera principal era la lucha contra el Estado, contra el comunismo, por la
privatización de empresas y de las tierras, contra la educación laica, etc.,? Los dirigentes
panistas han continuado defendiendo esa historia y esos principios de individualismo, de
"patria ordenada", de privatización, de fe religiosa y de libertad de empresa.
Durante sus 63 años de vida el PAN ha sido muy consecuente con sus principios de
defensa de los intereses empresariales. Sus más altos dirigente son empresarios o han estado
al servicio de ellos; la mayoría de sus asociados son medianos y pequeños comerciantes,
profesionistas y estudiantes de escuelas privadas, así como personas ideologizadas en las
iglesias o en las actividades organizadas que las instituciones religiosas y empresariales.
Con el triunfo de Vicente Fox el PAN se convirtió en el partido del poder; aunque dice
buscar cierta independencia, la realidad es que apoya al gobierno en todo; su leve diferencia
con Fox es por la conquista de cargos en el gobierno, pues Fox quiere en el gabinete a sus
amigos y el PAN a sus dirigentes. Lo importante es ver que las políticas que Fox y el
panismo ponen en práctica son de empresarios y para empresarios, como Fox mismo
declaró hace algunos meses en el extranjero.

9. La manipulación de los trabajadores
Cada primero de mayo, todos los años, se conmemora el día del trabajo. Es un día
internacional establecido a fines del siglo XIX por el poderoso movimiento obrero y
socialista de entonces. No sólo recuerda a los obreros mártires reprimidos y asesinados en
Chicago, o a las históricas huelgas mexicanas de Cananea y Río Blanco. El día del trabajo
debe recordarnos que vivimos en una sociedad capitalista donde un puñado de grandes
empresarios y gobernantes acumula gigantescos capitales producto de la explotación de
millones de trabajadores. El primero de mayo debe servir para manifestar nuestro
descontento, pero también para darnos formas de organización que nos lleve a luchar de
manera efectiva contra el sistema capitalista.
Durante muchas décadas el Día del Trabajo fue usurpado o expropiado por la burocracia
gubernamental en los llamados países socialistas; pero también en los países capitalistas,
como México, la clase gobernante usó ese día para recibir loas de los obreros organizados
por el mismo aparato oficial. ¿Quién no recuerda los saludos de Stalin, Jruschov o a
Brezhnev desde lo alto del Kremlin ruso, los saludos a obreros y el paso de los tanques de
guerra? ¿Se ha olvidado acaso que Alemán Valdez, López Mateos, Díaz Ordaz, etc.,
presidían los desfiles ese día, organizados por los líderes "charros", desde el Palacio
Nacional? La clase obrera sufría represión y persecución durante un año, pero el Día del
Trabajo se le permitía desfilar con la cabeza inclinada.
El Día del Trabajo en México, desde hace dos décadas, ha venido recuperándose por el
surgimiento de luchas independientes en el país. Ya no se trata de luchas obreras clásicas
encabezadas por grandes organizaciones; ha surgido un movimiento de jóvenes obreros y no
obreros con reivindicaciones anticapitalistas que tienden a superar la simple batalla
economicista y gremial. El primero de mayo sigue teniendo un gran significado en estos
tiempos de posmodernidad dominados por grupos financieros internacionales. La batalla de
los trabajadores y los jóvenes es contra los grandes empresarios y gobierno de su propio
país, pero también contra el capitalismo internacional que está impulsando guerra, la
contaminación y la destrucción del mundo.

10. Los sindicatos ante la reforma de la ley
Los sindicatos han sido y son instrumentos de defensa colectiva de los derechos de los
trabajadores frente a la explotación empresarial. Nacieron en las empresas generalmente con
la oposición de los propietarios de éstas, pero casi siempre recibieron la protección de las
leyes y del gobierno capitalista en los países que vivieron revoluciones. En México los
sindicatos nacieron durante la dictadura porfirista protegidos por leyes constitucionales
mexicanas, mismas que recibieron la influencia de otras constituciones, tales como la
francesa y la norteamericana. Y aunque los gobiernos -como el de Porfirio Díaz- estuvieran
al servicio empresarial y por ello acudieran a todos los métodos de represión contra los
trabajadores, las leyes constitucionales se convertían en ciertas trabas o frenos para el
gobierno, obligándose a respetar "derechos" para guardar las apariencias.
En los últimos veinte años, al mismo ritmo en que se ha desarrollado una intensa
campaña por extender la privatización en todas las empresas y organismos públicos,
también se ha desarrollado una campaña para profundizar el desprestigio de las
organizaciones sindicales. Los más poderosos inversionistas y los partidos derechistas,
usando eficientemente los medios de comunicación, han propagado la idea de que los
sindicatos "no sirven para nada por que son muy corruptos y por lo tanto hay que
destruirlos". Sin embargo, esos antisindicalistas empresarios guardan sus verdaderas
intenciones: destruir la organización de defensa colectiva de los trabajadores, acabar con la
contratación colectiva, imponer la contratación individual e intensificar la explotación, pero
sin defensa laboral alguna.
Es importante subrayar que no es lo mismo sindicato que directivos sindicales. El
sindicato es la organización colectiva de los trabajadores y los directivos son los que casi
siempre han traicionado a los obreros, los que se venden al gobierno o a los empresarios, los
que se roban las cuotas y aprovechan el cargo para hacer todo tipo de negocios. Los
sindicatos son indispensables para la defensa colectiva y es en su interior donde los mismos
trabajadores deben luchar para acabar con los dirigentes traidores y organizar una
coordinación amplia, colectiva, rotativa, horizontal, autogestionaria. El problema no es el
sindicato sino los mismos trabajadores que no tienen conciencia participativa, que creen que
basta con elegir "democráticamente" o mayoritariamente a sus representantes. Los
sindicatos son necesarios y, donde no hay, es indispensable organizarlos.

11. Los festejos a la mujer
Los empresarios y comerciantes, con el único objetivo de vender más, son especialistas
para inventar aniversarios, días especiales, festejos y todo tipo de grandes reuniones que
permitan manipular la débil mente de los desesperados por comprar "cariño" con regalos. El
Día Internacional de la Mujer (DIM) no debe confundirse con el llamado "Día del Amor",
"Día de la Amistad" o "Día de la Madre" que fueron inventados por comerciantes o
religiosos para conmover el corazón durante un día y para expresar "cariño" regalando a su
ser amado lo que durante meses o años ha deseado. Quizá no hay mejor ejemplo de la
manipulación de la conciencia para ponerla al servicio del consumismo, para ello sirven los
medios de comunicación, de manera particular, las empresas televisivas
El Día Internacional de la Mujer es un día radicalmente distinto, es el día instituido por
las propias mujeres para recordar sus batallas liberacionistas, mismas que se vienen
desarrollando desde hace muchas décadas. Desdichadamente esa fecha está punto de
oficializarse para convertirla en la misma bobada del 14 de febrero o del 10 de mayo. El
DIM es para recordarle a todas las mujeres del mundo que tienen los mismos derechos que
los hombres, que tienen que seguir luchando en los ejidos, las fábricas, las escuelas, las
calles, para defender sus derechos políticos, sexuales, educativos, etc., contra los gobiernos
opresores y las costumbres machistas impuestas por tradición. Este día no es de besos,
regalos o fiestas; es un día más de lucha.
Las mujeres no son esclavas domésticas, nanas de los hijos, objetos sexuales, adornos
para la sala del hogar, fieles compañeras o, incluso, manipuladoras del marido, tal como los
hombres y la religión las han hecho o como ellas mismas suelen asumirse por comodidad.
Las mujeres -aunque su participación sigue siendo minoritaria- producen, estudian, ocupan
cargos, discuten problemas, levantan objetos pesados y vencen acciones peligrosas. Fuera
del secundario rol de madre, las mujeres poseen la capacidad para desenvolverse y
desempeñarse en todos los campos de la vida. Las mujeres con dignidad y conciencia -que
ahora son una minoría- representan la esperanza de transformación para esos millones de
seres humanos que han vivido sin voz propia y a la sombra de un mundo construido a
imagen y semejanza de los hombres. ¿Cómo puede esperarse que los hombres ayuden a esa
transformación si viven muy cómodos en esa relación de mando y obediencia?.

12. El zapatismo, por la lucha social y la no búsqueda del poder
En México, a partir de que en 1977 el gobierno de López Portillo ofreció privilegios a
los partidos políticos que se registraran para los procesos electorales, se encendió la luz
verde para que en la izquierda surgieran decenas de estos organismos "legalizados"; sin
embargo, en el campo se registró la aparición de un mayor número de grupos guerrilleros.
Antes de las medidas mediatizadoras reyesherolianas de ese año, se vivía en la izquierda un
proceso inverso: había menor número de guerrillas, pero casi un centenar de pequeños
partidos de izquierda "ilegales". En los hechos, partidos y guerrillas proclaman abiertamente
que luchaban por el poder para construir una sociedad socialista parecida a la rusa, a la
china o a la cubana. Casi todos buscaban el poder para el partido o para el pequeño grupo
dirigente; sólo los autogestionarios hablaban del poder directo para los trabajadores, pero
siempre se hablaba y se pensaba en el Poder.
El surgimiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), levantado en
armas el 1 de enero de 1994 en el estado de Chiapas contra el gobierno mexicano, introdujo
un planteamiento radicalmente diferente al predominante hasta entonces: buscar movilizar a
la población por sus demandas inmediatas y contra las políticas de Estado, con el objetivo
de desarrollar la conciencia de sus derechos colectivos; así como lograr que los funcionarios
gobiernen obedeciendo. A partir de ese planteamiento de origen anarquista, que el mismo
Emiliano Zapata proclamó durante sus luchas revolucionarias de 1910-19, despreciando el
poder presidencial para poner adelante la consigna de Tierra y Libertad, el EZLN introduce
otro objetivo, otro estilo de hacer política y hace desaparecer cualquier posibilidad de
convertir el zapatismo en un instrumento que sirva para alcanzar diputaciones, gubernaturas
y demás cargos funcionariales o electorales.
Mientras los dirigentes de partidos, de sindicatos, de profesionistas, de empresarios,
luchan abiertamente por el poder personal o de grupo dentro de sus organismos y dentro del
gobierno, el EZLN proclama que la batalla no es electoral ni por conquistar cargos, sino la
que debe darse entre los trabajadores para que sean ellos mismos los que de manera
colectiva determinen lo que hay que hacer en cada momento para que todos sean
beneficiados. La batalla contra el poder es larga porque deben extirparse viejas formas de
pensar y modelos de control que se resisten a morir, pero sobre todo un gran poder
económico local y transnacional dispuesto a usar todos sus recursos contra cualquier
rebelión. Pero la única lucha real es la que se da desde abajo, de manera consciente y
horizontal sin preclaros y autoproclamados dirigentes que pudieran decir con los zapatistas:
"todo para todos, nada para nosotros".

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