COSTUMBRES OTOMIES

La más primitiva, la otomí del centro, antigua
ocupadora del territorio, ni siquiera puede llamarse
propiamente civilización. Agrupaciones de una familia á
lo más que habitaban en una caverna sin Dios }• sin
patria. En un clima benigno no necesitaban vestirse , y
solamente adornaban su cuerpo de plumas y figuras
fantásticas. Vivían de los frutos naturales y de la caza,
que era abundante , y acaso emplearon por único placer
el uso en pipas del tabaco silvestre. Si llegaron por la
necesidad del alma á formar seres superiores , inventáronlos
animales. Si tuvieron ritos, sólo fueron los
funerarios que tienen que crear la pena del coi-azón.
No teniendo ciudades ni ganados y desconociendo la
agricultura , no podían comprender la propiedad ; y sin
patria y sin ciudad debe haberles sido desconocida la
guerra, y solamente podrían tener riñas por enemistades
de familia ó en defensa de su hogar. Para éste tuvieron
que inventar el fuego, y existe la tradición y se conmemoraba
en ceremonias solemnes, de que lo encontraron
frotando de punta un palo seco sobre el hueco de otro
horizontal.



Veamos lo que nos dicen las costumbres, y primitivas
solamente podemos encontrarlas en los otomíes.
Sahagún nos cuenta que eran de su condición torpes é
inhábiles. Eran codiciosos de dijes y gustaban de usar
toda suerte de adornos, aun cuando los llevasen desairadamente.
Las mujeres no sabían ponerse bien ni las
enaguas ni el huípil, traje que recibieron de la raza
nalioa y que es el que ahora usan. Las mozas se
emplumaban con plumas de color los pies, pienias y
brazos, se afeitaban el rostro con betún amarillo, sobre
el cual se ponían dibujos de diversos colores y se pintaban
los dientes de negro: traían los cabellos largos y
sueltos y nunca los peinaban hasta que eran madres.
Los hombres se rapaban la cabeza, dejando sólo un
mechón; y los hombres ya de edad se atusaban la mitad
posterior de la cabeza, dejando crecer por delante el
cabello. Se pintaban los otomíes los pechos y los brazos
con una labor que quedaba de azul muy fino, dibujada
en la misma carne que cortaban con una navajuela de
iztli.
Este modo salvaje de vestir y adornarse, que ni los
mismos otomíes han usado después, son enteramente
extraños á los pueblos civilizados que encontraron los
españoles, y liga á aquellos con las tribus bárbaras de
nuestra frontera y del Norte que todavía se tatúan y
se empluman ; lo que nos conduciría tal vez á encontrar
conexiones entre el otomí y el piel roja y podría llevarnos
hasta el hombre rojo y el maorí, que habrían
quedado aislados á la ruptura de las tierras.
Hay en las razas siempre dos manifestaciones muy
genéricas: la habitación y la ocupación habitual. Los
otomíes más adelantados llegaron á formar ciudades, y
aunque hay autores que opinan que no lo alcanzaron
hasta el siglo xv bajo el dominio de los señores de
Texcoco, sabemos que antes del siglo vii habían fundado
á Man-he-mí , que después fué Tóllan , y debemos creer
que la primera ciudad anterior á la de los nonoalca , que
después fué la Teotihuacán de los tolteca, la fundaron
también ellos; lo que nos haría remontar á los primeros
siglos de nuestra era. Pero esas ciudades debieron
tener un carácter muy primitivo, pues Sahagún refiere
que vivían en jacales ó chozas de paja no muy pulida,
y que aun el templo de sus dioses era de paja.
posterior de la cabeza, dejando crecer por delante el
cabello. Se pintaban los otomíes los pechos y los brazos
con una labor que quedaba de azul muy fino, dibujada
en la misma carne que cortaban con una navajuela de
iztli.
Este modo salvaje de vestir y adornarse, que ni los
mismos otomíes han usado después, son enteramente
extraños á los pueblos civilizados que encontraron los
españoles, y liga á aquellos con las tribus bárbaras de
nuestra frontera y del Norte que todavía se tatúan y
se empluman ; lo que nos conduciría tal vez á encontrar
conexiones entre el otomí y el piel roja y podría llevarnos
hasta el hombre rojo y el maorí, que habrían
quedado aislados á la ruptura de las tierras.
Hay en las razas siempre dos manifestaciones muy
genéricas: la habitación y la ocupación habitual. Los
otomíes más adelantados llegaron á formar ciudades, y
aunque hay autores que opinan que no lo alcanzaron
hasta el siglo xv bajo el dominio de los señores de
Texcoco, sabemos que antes del siglo vii habían fundado
á Man-he-mí , que después fué Tóllan , y debemos creer
que la primera ciudad anterior á la de los nonoalca , que
después fué la Teotihuacán de los tolteca, la fundaron
también ellos; lo que nos haría remontar á los primeros
siglos de nuestra era. Pero esas ciudades debieron
tener un carácter muy primitivo, pues Sahagún refiere
que vivían en jacales ó chozas de paja no muy pulida,
y que aun el templo de sus dioses era de paja.

1 comentario :

  1. no tiene nada de verdadero la imformacon que tienes sobre los otomies

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