TRATADO METODICO Y PRACTICO DE MATERIA MÉDICA Y DE TERAPÉUTICA(PARTE 4)


CAMPHORA (Alcanfor).
§ I.—Historia.

Esta sustancia tan conocida, es un aceite esencial, sólido y volátil, que procede del laurus camphora, de la familia de los laureles, Jussieu.—De la eneandria monoginia, de Linneo.

El alcanfor ha sido siempre juzgado con tanta diversidad, que ni aun las esperiencias de Hahnemann posteriores á otras muchas, repetidas igualmente despues de él, han terminado los debates ni resuelto la cuestion.

Los que creen que es un escitante, como los que le consideran como un hipostenizante, han juzgado los efectos del alcanfor bajo un punto de vista diferente: unos y otros tienen razon.

Ya lo hemos dicho, los medicamentos gozan en mas ó menos grado, ya directa, ya indirectamente, de dos acciones distintas, espansiva y concentrante, esténica y asténica, escitante y debilitante: esto es un hecho demostrado, sobre todo en el alcanfor. Aun volverémos á tratar este punto á propósito de otros medicamentos, del opio particularmente; esta cuestion es propia de cada sustancia y se resuelve siempre por la esperimentacion306 y la clínica, en favor de la doble accion; pero además se observan fenómenos sucesivos y no alternantes manifestados por un efecto directo ó indirecto del medicamento.

Mas, en tanto que la mayor parte de los medicamentos que tienen una accion de duracion mas larga, mas fija, mas permanente, mas profunda, desarrollan las dos acciones lentamente, con regularidad y segun el grado de sensibilidad del organismo; el alcanfor, sustancia muy volátil, cuya accion es de duracion corta, efémera, las desarrolla rápidamente y con poca regularidad. Sus efectos pueden compararse á los de un acceso de cólera que escita tumultuosamente, pero que abate despues sin medida.
§ II.—Efectos fisiológicos.

La accion del alcanfor se espresa del modo siguiente: sensacion de calor precedida de una sensacion de frescura, ligera escitacion precedida de algun abatimiento, calor como por bocanadas hácia el corazon, el cerebro y la médula espinal (este último síntoma ha sido principalmente observado por nosotros, y con no menos constancia que los demás, en los ensayos que hemos hecho para la obra que publicamos); calor general, pulsaciones en las vísceras y en la cabeza, palpitacion de corazon, ardor y rubicundez en la cara y en toda la superficie cutánea; sobreescitacion de los sentidos, de la vista en particular, sensibilidad exagerada de la piel, congestiones de las mucosas y de las vísceras, de donde resulta ardor al orinar, disuria, romadizo, náuseas, opresion, dolores congestivos, exaltacion de la inteligencia. Estos son los síntomas menos constantes,307 síntomas que son seguidos de un estado espasmódico y de la astenia que es mas durable, y que conduce á la relajacion, al abatimiento, á la postracion, y que ordinariamente son los siguientes: flujo de orina, diarrea, sudor, vómito, diminucion del pulso y del calor, convulsiones tetánicas y epileptiformes, cefalalgia gravativa, pesadez de los miembros, abatimiento moral, embotamiento de los sentidos, temblor, síncope, parálisis.

Durante este período asténico, el frio que primeramente se presenta, aumenta rápidamente y se hace glacial. La sensacion de frescura sentida desde el principio, y apenas indicada por algunos esperimentadores, es, con algunas ligeras indisposiciones, el indicio de la impresion del medicamento sobre el sistema nervioso; y la escitacion fugaz é intermediaria del sistema sanguíneo que precede al período espasmódico, no puede ser debida mas que á la rápida absorcion del alcanfor y á su accion difusible; pero el estado nervioso recobra el dominio y se atribuye toda la accion de este medicamento, porque el sistema sanguíneo solo la espresa por una debilidad, que la astenia nerviosa y la inercia cérebro-espinal oscurecen.

La accion espasmódica del alcanfor es directa, y, sin embargo, ha sido negada por Giacomini, alegando precisamente la larga cita de la esperiencia de Alexandre, que arriesgó perder la vida por esperimentar los efectos espasmódicos y las convulsiones epileptiformes. Esta accion espasmódica del alcanfor es esencial y no inflamatoria, directa y no consecutiva de la alteracion de los líquidos y sólidos. Lo singular que ofrece la doctrina del profesor de Pádua, es que hace del alcanfor un medicamento hipostenizante cardíaco-vascular y espinal, lo cual es exacto, así como por una de sus peculiares308 contradicciones afirma indirectamente sus efectos espasmódicos.

Mr. Trousseau se admira de las enormes contradicciones de sus antepasados, y busca un vínculo natural que les una. Cree haberle hallado en la esposicion difusa de tres órdenes de fenómenos, en los que la accion química y mecánica juega un gran papel. El lector juzgará, pero es conveniente que lea el largo y erudito artículo del profesor de Paris, y la cuestion entonces quedará reducida á sacar una conclusion práctica.

La tésis que sostenemos está demostrada, no solo por los efectos fisiológicos de este medicamento, sino tambien por sus efectos clínicos, y seria supérfluo pretender establecer otra opinion sobre su electividad, objetando la versatilidad de sus efectos y los casos de envenenamiento producidos en un órden no diferente del que hemos indicado, pero sí mas irregular. Las propiedades del alcanfor manifestadas por las curaciones obtenidas están todas basadas en sus efectos espasmódicos, nerviosos é hipostenizantes, como lo hemos hecho ver.
§ III.—Efectos terapéuticos.

Tan eficaz como es el alcanfor en el frio mas intenso del estado prodrómico de una afeccion nerviosa ó de una fiebre grave, tanto mas impotente es en el frio que resulta de la cesacion de la reaccion, á no ser que la ataxia domine. La agudeza y la rapidez de su accion le hacen generalmente impropio al tratamiento de una enfermedad crónica, y en particular orgánica; su mayor utilidad consiste en su importancia como medio abortivo, á la dósis de 2 á 3 gotas de la tintura (espíritu de alcanfor), repetida varias veces, aun cada cinco minutos,309 hasta que empiece la sedacion ó la reaccion. Su efecto es resolver los espasmos, regularizar la calorificacion, reanimar la periferia, hacer cesar las evacuaciones peligrosas, producir la diaforesis y bienestar general, seguido de un sueño reparador que se le puede considerar como crítico.

Los síntomas que constituyen su indicacion son: invasion brusca, frio violento y glacial, desfallecimiento, calor interior, cólico, náuseas, vómito, diarrea acuosa, supresion de orinas ó frecuente emision de estas muy claras, calosfríos, calambres en los miembros y aun en las vísceras, cefalalgia constrictiva, espasmos y convulsiones distintas, neuralgias terribles, sed, éstasis sanguíneo en los capilares subcutáneos, y azulamiento de los dedos de las manos, que están helados, piel fria y viscosa, relajacion de los esfínteres y deposiciones acuosas involuntarias, sudores frios, postracion paralítica, pulso pequeño y duro, ansiedad moral y orgánica.

El frio es el síntoma constante de las afecciones graves espresadas en el cuadro sintomático que precede. Así, pues, el cólera, desde su principio, cuando no es fulminante, es la principal afeccion que cede con el alcanfor; se le emplea tambien con igual resultado desde el principio de un acceso de fiebre álgida, en la fiebre atáxica, tifoídea, pestilencial, cuyos prodromos presentan los principales caractéres de la accion del alcanfor. Esta medicacion es tanto mas oportuna; cuanto que se emplean muy pocos medios en estas circunstancias.

Un acceso de neuralgia, una brusca invasion de espasmos, ya muscular, ya del estómago, de la vejiga, del pulmon, un acceso de epilepsia, un ataque de asma, un flujo colicuativo agudo, disentérico por ejemplo, que aparece repentinamente, empezando con una gravedad310 y cuyos síntomas se hallan en el cuadro que hemos presentado mas arriba, indican indispensablemente el alcanfor á dósis débiles y repetidas.

La esperiencia ha probado que es el antídoto de casi todas las sustancias vegetales, y de la mayor parte de las minerales. Si se agrega á este hecho el de su poder abortivo y no preventivo, de las enfermedades mas graves, de las que atacan profundamente el sistema nervioso, se comprenderá fácilmente el abuso que comete la medicina popular, y la confianza que inspira un medicamento que ha prestado servicios tan positivos, servicios que no se pueden negar.

No aceptamos la propiedad antimiasmática del alcanfor, en el sentido que destruya los animalillos, el miasma animado, productores de enfermedades graves; por otra parte, sus efectos en el cuerpo humano, su electividad sobre el corazon, el cerebro y la médula oblongada, nos esplican racionalmente sus propiedades, tales como las hemos indicado. Pero podemos concluir de todo lo espuesto, que quizá los médicos descuidan algo este medicamento. Nosotros mismos nos hemos dirigido esta inculpacion por los estudios especiales á que hemos debido dedicarnos, felicitándonos despues por haber recurrido tantas veces á él, en atencion á los datos que acabamos de esponer.

Pero el alcanfor no solo está indicado en los prodromos nerviosos por su propiedad abortiva, sino que corresponde igualmente á ciertas irritaciones efémeras de la piel, con rubicundez, especialmente en la erisipela, desde el principio, y antes que la congestion y la rubicundez se hayan desarrollado. Despues de este momento no es de utilidad alguna. Es preciso estender su uso á algunas congestiones ó fluxiones internas con predominio del311 elemento nervioso, y antes de su fijacion y desarrollo completo; así es como el alcanfor disipa incomodidades de cabeza que tienen este orígen, ciertas irritaciones ó sobreescitaciones eréticas de los órganos genitales, inflamaciones de la mejilla, odontalgias incipientes.

Su accion sobre la fibra, que no nos atrevemos á comparar mas que con la del opio y la de la nuez vómica, produce una sedacion, una relajacion que le pone en aptitud de combatir, ó por lo menos aliviar, paliando ciertas irritaciones intestinales ó de otro punto, que desarrollan el estreñimiento nervioso, vomituriciones, disuria, dismenorrea. Esta accion sedativa del alcanfor puede prestar servicios reales, á pesar de la corta duracion de su accion, en las fiebres nerviosas graves, cuando se trata de obtener una diminucion de la irritabilidad, al abrigo de la cual el organismo se deja modificar mas fácilmente por los medicamentos curativos.

El alcanfor tiene otra indicacion en las fiebres nerviosas con diminucion del calor, embotamiento de la sensibilidad, abatimiento de las fuerzas: este medicamento á fuertes dósis y el espíritu de nitro dulce, son los mejores medios para escitar la inervacion y dar lugar al uso de otros medicamentos. La utilidad del alcanfor es grande bajo este concepto, en algunos casos de erupciones repercutidas, con ataxo-adinamia y en el peligroso hundimiento de la cara en la viruela.

El alcanfor, en fin, es útil, á título de medio perturbador, en el elemento natural de las enfermedades nerviosas, en las prolongadas y frecuentes impresiones afectivas que han modificado la inervacion, la sensibilidad; que asimismo han conducido á fiebres lentas nerviosas, á neurosis, á neuralgias con alteracion de la312 hematosis y de la nutricion general. En estos casos es superior al opio.

Dósis.—Se emplea el alcanfor en polvo, mezclado con azúcar, á la dósis de algunos centígramos que se pueden repetir, aun cada cinco minutos, hasta ocho y diez veces. Pero es mas cómodo usar dos ó tres gotas de la tintura ó espíritu de alcanfor en un terron de azúcar. Estos modos de administrarle y estas dósis convienen especialmente cuando se le emplea como abortivo y en las fiebres graves, ó como escitante momentáneo y perturbador. Rara vez se ha recurrido á atenuaciones mas altas que la tercera, y precisamente ha sido en casos muy especiales, que no estamos en estado de particularizar, pero que se observan con preferencia en sugetos irritables.
CANTHARIS MELOE VESICATORIA (Cantárida).
§ I.—Historia.

La cantárida es un insecto coleóptero, conocido de los antiguos, que designaban á muchos escarabajos ó insectos con el nombre de cantharis. Aun hoy está siendo este medicamento objeto de muchas divergencias en la apreciacion de sus efectos. No nos proponemos esponer su historia terapéutica, ni estudiarle en su accion mecánica ó como vesicatorio, accion con la que se cubren las indicaciones de los métodos derivativos, revulsivos, y que con mas frecuencia quizá produce efectos especiales por su accion dinámica.

Conveniente es, sin embargo, consignar, tratándose de un medicamento casi universalmente limitado hoy á313 usos esternos, que muchos médicos le han considerado de un modo muy distinto.

Independientemente de la electividad especial que todos la han reconocido sobre los órganos génito-urinarios, se la dan igualmente en la albuminuria, la cistitis, la nefritis y la metritis, por los señores Bouillaud, Rayer[51], Fabre, Morel-Lavallée, Trousseau y Pidoux, etc., fundados en sus propias observaciones y en las de sus predecesores, que han consignado en sus obras; el catarro vesical, la blenorragia, aun la virulenta, la hematuria y la disuria, han sido tratadas con la cantárida, segun Merat y Delens, y por Werlhoff, Rayer, Valleix. Aparte de estas observaciones, es necesario indicar que en estas afecciones y otras varias se ha usado frecuentemente la cantárida al interior, especialmente por médicos antiguos.

El doctor Fabre considera la accion general ó interna de las cantáridas como idéntica á su accion local. Hipólito Cloquet queria que se distinguiese le preparacion, y preferia, siguiendo á Lange, Maza, Baumès, la tintura á la administracion interior del polvo de la sustancia.

Pero sea la que quiera la propiedad escitante é inflamatoria de la cantárida, se ha usado tanto y con tanta frecuencia en afecciones esténicas y flegmásicas, que, ignorando los médicos las ideas hahnemannianas, comprenden poco sus resoluciones. Mr. Trousseau ha salido felizmente en su auxilio con el descubrimiento del método sustitutivo; y el doctor Fabre no ha podido disimular su opinion sobre la sustitucion, diciendo con sinceridad que la doctrina de la accion sustitutiva se aproxima314 bastante á la doctrina de los semejantes de Hahnemann.

Quiera Dios, y Mr. Trousseau tambien, que no esté distante el momento en que desaparezcan las singulares denominaciones de homeópatas y alópatas, para quedar tan solo la natural de médico, de hombre instruido en el arte de curar.
§ II.—Generalidades sobre su accion fisiológica.

La primera impresion de la cantárida sobre el sistema nervioso es la de producir, como otros varios medicamentos, una sedacion notable y apreciada por los síntomas siguientes: decaimiento del pulso, abatimiento, frio, incomodidad, orinas abundantes; pero este estado dura poco, y le reemplazan fenómenos de escitacion sanguínea que conservan el carácter nervioso, espasmódico; afecta despues el medicamento al sistema nervioso de un modo mas profundo; su accion se hace hipostenizante, franca, propagándose electivamente al sistema circulatorio, especialmente á los vasos capilares, á los que ataca con preferencia á medida que se prolonga su accion, y que aun se hace crónica hasta el punto de alterar la nutricion y los sistemas exhalantes y absorbentes.

Se comprende bien, y ya lo hemos indicado, que las tres esferas orgánicas no puedan recibir simultáneamente la influencia del medicamento, y que obre primero sobre la nerviosa, despues sobre la sanguínea, y por último sobre la vegetativa, de la que procede su accion consecutiva y sintomática sobre el sistema nervioso. Esta es tambien, segun hemos manifestado, la marcha que siguen las causas morbosas en la economía animal, hasta el desarrollo completo de su accion.315

Los autores que, como Giacomini, tan solo han reconocido, la accion hipostenizante en la cantárida, sacrifican una parte de las propiedades del medicamento y atribuyen los efectos de escitacion nerviosa y sanguínea, es decir, los efectos dinámicos de la primera impresion, á una accion mecánica y química, que, aunque verdadera en la vesicacion que produce, es impotente para esplicar los efectos de escitacion especial, tales como fiebre, espasmos y flogosis, que tambien se desenvuelven por las dósis débiles de la cantárida, tomada al interior, sin acompañamiento de efectos mecánicos.

Solo con el estudio completo de este medicamento se puede reunir en un cuadro sucinto el conjunto de los efectos que comprende toda su esfera de accion: diminucion del pulso y del calor, postracion, melancolía, aumento de las orinas y de la saliva, espasmo de la glotis y del cuello vesical, sequedad de la boca, calor, sudores, gran sed, fiebre ardiente, delirio, incomodidad general, vómito, disentería, hematuria, tenesmo, angustia, lascivia, dolores dislacerantes y quemantes en los miembros, convulsiones, ninfomanía, postracion.
§ III.—Efectos fisiológicos y terapéuticos.

Las afecciones nerviosas propias de la cantárida son neurálgicas y espasmódicas. Está indicada en las neuralgias antiguas, reumáticas, quemantes, dislacerantes, en la que se ha llamado reumatismo gonorréico, y tambien se ha observado que en la ciática de la cantárida hay disuria. Por último, las convulsiones que caracterizan la accion de este medicamento y que se elevan hasta la forma tetánica, indican su influencia especial sobre la médula espinal, influencia que la pone en aptitud316 de ser útil despues de arsénico y nuez vómica en las afecciones de esta parte; pero cuando la irritacion espinal dependa, por regla general, de un eretismo actual ó pasado, ó proceda de escesos venéreos.

Las afecciones espasmódicas particulares á las que corresponde este medicamento, se limitan al espasmo del exófago y á las convulsiones hidrofóbicas, acompañadas siempre de inflamacion de la garganta, ninfomanía, priapismo y movimiento convulsivo de los ojos que están brillantes. Desde una época remota se ha preconizado la cantárida contra la rabia, constituyendo la base de muchos remedios secretos ó conocidos para esta implacable enfermedad. Quizá el empleo sucesivo de la belladona, del stramonium y de la cantárida constituya una buena medicacion contra la hidrofobia.

La fiebre de la cantárida es inflamatoria, con prolongados y violentos calosfríos al principio; está caracterizada por un calor acre y vivo, por la rubicundez cutánea y por una sed violenta y sequedad de la boca; el predominio del eretismo cutáneo y mucoso produce grande inquietud y un delirio molesto por la fijeza de las ideas.

La cantárida está poco indicada en la inflamacion de las glándulas, aun cuando puede tener un momento de oportunidad en el tratamiento de la hepatitis aguda con la quina y el antimonio, despues del uso de los medicamentos mas á propósito para combatir la flogosis y cuando esta se prolonga. La sensibilidad, la tumefaccion y los dolores quemantes en la region del hígado, y su agravacion por el acto respiratorio, son síntomas dignos de consideracion; las membranas son las partes preferentemente afectadas en la hepatitis propia de cantárida. La accion de este medicamento sobre las mucosas en particular, es digna de tenerse en cuenta.317 Desarrolla una inflamacion generalmente intensa, que produce unas veces flujo de sangre; otras, falsas membranas y secreciones muco-purulentas, ó ya la espulsion del epitelio, lo cual esplica la sensacion de escoriacion que acompaña á sus flegmasías mucosas. Suele tambien producir un flujo mucoso, sin reaccion general, pero sí con irritacion crónica, como se observa, por ejemplo, en la salivacion y en la diarrea que les son propias.

No hay ciertamente flegmasía alguna de las membranas mucosas estraña á la cantárida, desde la del exófago y de la faringe, que simula la hidrofobia, aun con encefalitis, hasta las inflamaciones mucosas de los riñones, de los intestinos, del estómago, de la vejiga y de la uretra. Todas estas flegmasías exigen la cantárida, aun en su estado crónico con las condiciones de eretismo, que es el fondo de la accion de la cantárida, aun en el último grado de la astenia. La hematuria y la hematémesis, el tenesmo vesical y los vómitos nerviosos mas incómodos, son propios de este medicamento; así como tambien ciertos estreñimientos ó disenterías, con deposiciones como rizadas, mucosas ó con falsas membranas. La influencia de la cantárida en la gonorrea sifilítica misma, aun en su mayor agudeza, hace desaparecer la estranguria y la miccion sanguinolenta; igualmente desaparecen por su accion el catarro vesical, los dolores quemantes, el tenesmo, y la gonorrea catarral y las erecciones dolorosas.

Algunos síntomas de la cantárida indican á la inflamacion de las membranas serosas, por los cuales puede usarse despues la brionia, cuando se forman exudaciones. No se debe, pues, despreciar la cantárida, aun en las peritonitis y algunas inflamaciones articulares.318 Pero cuando mas principalmente puede usarse despues de la brionia, es en la pleuritis, y su utilidad en este caso está en poder prevenir ó combatir el derrame ó la exudacion plástica, en disipar el dolor y restablecer, por consiguiente, el estado normal. Esta propiedad de la cantárida es la que ha dado lugar á decir que aumenta la sensibilidad y escita las secreciones.

Es cierto que sus síntomas la dan una influencia marcada sobre el sistema capilar y sobre los exhalantes y absorbentes, por las alteraciones que induce en las secreciones, y que la clínica ha probado su eficacia en ciertos edemas, en algunas hidropesías locales, en la ascitis con irritabilidad de la fibra, mas bien por una afeccion de los vasos exhalantes y absorbentes, que por una diátesis serosa ó por el empobrecimiento de la sangre. La accion benéfica de la cantárida, como vesicatoria, no puede de otro modo esplicarse en una multitud de casos de este género y de irritaciones, en las que muchos prácticos la dan al interior en lugar de usarla ó aplicarla en vejigatorios.

Hemos llegado á los efectos de la cantárida que caracterizan la afeccion de los vasos capilares, en la quemadura con el simple desprendimiento del epidérmis y la rubicundez; en el sabañon, con estancacion y vesicacion; en las úlceras psóricas, de un rojo oscuro, caseosas, de mal aspecto; en la pitiriasis ó herpe furfuráceo que cubre la piel edematosa; en todas estas afecciones presta la cantárida servicios innegables.

Dósis.—Aparte del uso esterno de la cantárida como vejigatorio, lo mas comun y regular es emplear una ó dos gotas de la primera á la sesta atenuacion; en algunos casos de úlceras, de quemaduras, de irritaciones mucosas antiguas, de lesiones de tejido, de edemas,319 puede darse igual dósis de la tintura, y aumentarla hasta 5 ó 6 gotas en agua para veinticuatro horas; tambien se emplea en algunos casos la misma sustancia al esterior, en lociones ó pomada, en la proporcion de 4 á 5 gotas por 30 gramos de manteca ó de líquido.
CARBO VEGETABILIS.—CARBO ANIMALIS (Carbon).
§ I.—Historia.

El carbon se convierte en medicamento, como se va á ver bien pronto, cuando se le divide al infinito por trituraciones sucesivas con el azúcar de leche. El carbon vegetal y el animal son dos sustancias que pueden pasar por un solo y mismo medicamento. Hay no obstante algunas diferencias en sus efectos, pudiéndose reservar el carbon animal para el tratamiento de algunos infartos glandulares y ciertas afecciones nerviosas, que tambien son propias del carbon vegetal, pero cuyas agravaciones se presentan por la mañana ó despues de la comida. Hablarémos con preferencia de este, porque está mejor estudiado y su uso es muchísimo mas frecuente. El carbon vegetal es un medicamento que probaria por sí solo, si fuese necesario, la escelencia de la esperimentacion pura para constituir la materia médica. Es el medio principal dado al hombre para reconocer la virtud oculta de las sustancias que pueden servirle de remedios; el carbon, perfectamente triturado y dividido, ha revelado propiedades que nos permiten señalarle como uno de los mas importantes medicamentos, debido á las esperiencias de Hahnemann, y que el doctor Belloc ha desprestigiado por el uso empírico é inexacto que del mismo ha hecho.320
§ II.—Reseña general de la accion de este medicamento.

Los efectos del carbon representan un estado de astenia, en la que la inervacion cérebro-espinal y los nervios trisplánicos están afectados de inercia; el movimiento nutritivo, la plasticidad, las funciones de los órganos circulatorios y secretorios están debilitadas, suspendidas; hay atonía general, adinamia, estancacion de sangre en los capilares, lentitud pasiva en la circulacion venosa, en particular de la vena-porta.

Este estado grave es precedido de ansiedad, de timidez, de irresolucion, aversion al trabajo, desesperacion, deseo de la muerte é irascibilidad á veces. Hay vértigos, atolondramiento; se observan dolores tensivos, congestivos, quemantes en la cabeza y otros puntos, con agravacion por la noche, por la tarde, al aire libre y por el frio. El sueño no es reparador, y los fenómenos dependientes de la calorificacion y de la miotilidad se agravan por la mañana. Los síntomas de irritacion tienen un carácter erético y congestivo poco persistente, aproximándose á la accion del arsénico por la sensacion de quemadura que acompaña á las congestiones y á los dolores, por la desazon general, por el decaimiento rápido de las fuerzas, por el prurito en la piel y la irritacion de las mucosas de los sentidos, por ciertas erupciones petequiales, por el aniquilamiento de las fuerzas musculares, por la facilidad, en fin, á resfriarse, en el momento en que la inflamacion parece dominar. La debilidad paralítica, la insensibilidad, las convulsiones, el aliento frio, la consuncion rápida de la cara, el hundimiento de los ojos en sus órbitas, el color oscuro de la piel, la falta de pulso, la cara hipocrática, las hemorragias pasivas, y los flujos involuntarios, son el321 último grado de la accion del carbon. El físico como el moral están igualmente inertes. Pocos medicamentos prestan servicios mas eminentes en el último período de las enfermedades con estancacion de la sangre en los capilares.

El carbon comprende á todos los sistemas orgánicos en su esfera de accion, por su influencia en los nervios ganglionares y en el sistema capilar venoso; porque está en relacion especial con los nervios de la vida orgánica, las estremidades de los vasos sanguíneos y con la sangre misma; su accion sobre los centros es una consecuencia de estas relaciones y de la atonía general, así como de la estancacion que resulta.

Se puede comparar su accion sobre el sistema capilar venoso á la del mercurio sobre el sistema linfático y sus capilares, y á la del fósforo sobre los capilares arteriales. La accion del carbon vegetal está caracterizada, como la del arsénico, por la ataxia é infiltracion sanguínea violenta, que conduce á la gangrena en los efectos de este, y á la asfixia en los del carbon. Si en la putridez, efecto del arsénico, la reaccion es tumultuosa, la languidez de la circulacion y la inercia nerviosa diferencian entonces la accion del carbon; su pulso es pequeño y mas bien raro que frecuente.

Por su accion sobre los capilares de las estremidades, el carbon disputa al centeno cornezuelo su indicacion, por la hinchazon lívida de los dedos de los piés, y por los éstasis asténicos de la sangre; tambien se la disputa al causticum, porque las estancaciones de este tienen un carácter seroso, mientras que las del carbon son venosas. Por esta razon, su accion electiva sobre la sangre es mucho mas especial, ya porque obra directamente sobre este líquido, modificando su vitalidad en322 un sentido opuesto á la accion descomponente del causticum, ya porque modifica la hematosis por la asfixia lenta que determina.

Bajo todos estos aspectos, el carbon es eminentemente asténico; es el opuesto al acónito en su accion sobre el sistema sanguíneo, y á la nuez vómica sobre el sistema nervioso. Acaso se le ha recomendado en el tratamiento de las fiebres pútridas y adinámicas, porque su accion sobre los centros nerviosos es indirecta; pero está mas racionalmente indicado en la postracion y la adinamia procedentes de un estado asfítico; asimismo está indicado en la timpanitis y en el desarrollo de gases producido por el decaimiento de la inervacion, y tambien en los calambres y las convulsiones, cuando son el resultado del adormecimiento é insensibilidad de la fibra, bien diferentes de los calambres y convulsiones activas. La accion curativa del carbon corrobora estas apreciaciones, porque amortigua la actividad orgánica y la sensibilidad, empezando por la circulacion.

El carbon, por su accion dinámica, es un medicamento nuevo, y el doctor Belloc es el primero, despues de Hahnemann, que ha hecho de él una aplicacion terapéutica en afecciones dinámicas.

Sin embargo los efectos tan poderosos y tan estensos de este medicamento se circunscriben de tal modo por la imperfeccion de la preparacion, que su utilidad es muchas veces problemática, sin contar con que lo vago de sus indicaciones acarrea á los prácticos reveses que les desalientan para proseguir esta medicacion en circunstancias en que los mismos enfermos la tolerarian sin gran repugnancia.323
§ III.—Efectos fisiológicos y terapéuticos.

A. Afecciones agudas, cólera.—Los fenómenos febriles del carbon no pueden interpretarse ni en el sentido de una reaccion legítima, ni el de la ataxia, pues llevan en sí el carácter de la astenia. El frio y el enfriamiento son largos y penosos; sobrevienen despues del sudor, hay digitaciones y azulamiento de los dedos de las manos con sed ardiente. Esta sed desaparece á medida que el calor se manifiesta; los accesos ó exacerbaciones tienen lugar por la tarde, y solo en esta época, ó en momentos dados, el calor se hace general y aun urente, pero con abatimiento estraordinario de las fuerzas musculares, con somnolencia, atontamiento, sudores como colicuativos que no alivian por lo general y que se presentan con preferencia por la noche.

Por regla general, esta fiebre se desarrolla á espensas de un estado caquéctico con tumefaccion del tejido celular subcutáneo, piel sin elasticidad, é inercia de la vida vegetativa. En el calor de la fiebre, la cara se pone vultuosa, el moral recobra la energía que solo tiene durante el calor, y los dolores quemantes que el enfermo siente en lo mas profundo de los miembros, dan lugar á un bienestar, y con mas frecuencia á una incomodidad general.

La fiebre tiene la remitencia de las fiebres hécticas en general. Sus caractéres son: grande postracion, sudores frios, timpanitis ó flatuosidades abundantes, estancacion de los vasos capilares con azulamiento de la piel por placas como jaspeadas, insensibilidad ó debilidad del pulso que se estingue poco á poco. Esta es la tendencia fatal, á no ser que la fiebre se prolongue bajo la forma adinámica de las fiebres graves que no conducen á crísis324 y que parecen perpetuarse por el aniquilamiento de las fuerzas.

El carbon difiere en estos casos del arsénico por la falta del subdelirium. Si el enfermo está sin conocimiento, es mas bien por falta de vitalidad; sucede igualmente que las congestiones pasivas suspenden la inervacion é imposibilitan el ejercicio de las facultades. Los autores le atribuyen una accion particular sobre la sangre por la cual deja de ser coagulable y no estimula los órganos. En este grado del estado tifoídeo, adinámico ó de postracion, es en el que la sangre se hace impropia para la escitacion vital, y en el que se observa la resolucion de las fuerzas musculares, la adipsia, la sequedad de la lengua, la respiracion débil, lenta, pero tranquila, el aliento frio, la insensibilidad casi absoluta, las hemorragias pasivas, el olor cadavérico, las petequias, los equímosis, los sudores viscosos y frios, el decúbito dorsal, el pulso casi nulo y el aspecto ciánico de la piel por la cesacion de la circulacion capilar; en este caso, repetimos, es cuando el carbon puede todavía prestar un auxilio casi maravilloso, y compararse, en su accion terapéutica, con los ácidos minerales, tales como el hidroclórico y el fosfórico, á los que es muchas veces superior, porque aquellos presentan, en sus últimos períodos del estado febril, un pulso frecuente, aunque débil, un calor vivo al esterior, con frio al interior y subsultus tendinum. El método terapéutico que recurre al éter, al espíritu de nitro y al almizcle, en un estado que, como el que acabamos de señalar, es de indicacion del carbon por el método de la semejanza y de la analogía, no da los mismos resultados. Es por lo tanto discutible si se debe rechazar en principio el uso de los estimulantes difusivos en algunos325 casos, cuestion que no nos determinamos á resolver.

EL carbon desplega su mas admirable eficacia en el cólera asiático, cuando ha llegado al período álgido, cianítico y asfítico; cuando el pulso se va estinguiendo, que la respiracion se hace cada vez mas rara, y cuando la piel azulada y aun negruzca está marchita, fria, sin vitalidad. Tiene casi iguales indicaciones que el arsénico, pero no corresponde tanto como el último á la sensacion de quemazon en el epigastrio, sensacion tan notable en esta cruel enfermedad. Se puede á veces alternar con buenos resultados los dos medicamentos en estos estados casi desesperados, y con tanta frecuencia aliviados maravillosamente por ellos. No cansarémos á nuestros lectores en discutir teórica y estadísticamente este punto de práctica, resuelto ya por muchos médicos alemanes, ingleses y franceses, en sus obras especiales.

B. Estados diatésicos resultantes de afecciones agudas.—La influencia del carbon vegetal sobre la vida y su principio, conduce á presumir fácilmente cuáles serán los estados diatésicos generales, consecutivos de fiebres graves y de afecciones profundas de la vida vegetativa en que está indicado este medicamento. Estos, pues, son: los derrames serosos, especialmente pleuríticos con fiebre héctica y exacerbacion vespertina, y algunas exudaciones seudo-membranosas de poca estension; las colecciones purulentas y plásticas no son de su dominio, sino del arsénico, del azufre, del sulfuro de cal..... Tambien está indicado en la diátesis palúdica, cuando la hinchazon de la piel presenta una palidez mate á consecuencia de la infiltracion serosa difundida en las mallas del tejido celular, y que la nutricion326 es nula y las funciones están inertes. Pero en este caso, el subcarbonato de cal, el mercurio, la sal marina y el azufre pueden disputarle la preeminencia en el tratamiento.

Se puede, en fin, utilizar las propiedades del carbon en la diátesis escorbútica, en la ictericia crónica procedente de un estado congestivo del sistema de la vena-porta, y en ciertos estados caquécticos, resultado del abuso de medicamentos llamados alterantes, de grandes pérdidas humorales, sobre todo por purgantes, y tambien de enfermedades graves.

C. Afecciones del sistema venoso.—Es un hecho comprobado por la esperimentacion pura y por la clínica, que el carbon ejerce una influencia especial sobre el sistema venoso en general, y en el de la vena-porta y capilares venosos en particular. Los síntomas que manifiestan esta accion, espresan perfectamente los padecimientos hemorroidales y uterinos, diversos éstasis venosos en el abdómen y otras cavidades esplánicas, las estancaciones sanguíneas de los capilares cutáneos y viscerales, como por ejemplo, las inyecciones pasivas, las estrías oscuras, las redes varicosas, los sabañones, las sensaciones de ardor, los dolores quemantes, el prurito, la lentitud, el adormecimiento, los latidos, las hemorragias, las exhalaciones sanguíneas por diversos puntos de las membranas mucosas esternas ó internas.

El aborto por plétora venosa abdominal, con flatulencia, hipocondría, várices internas, puede hallar en el carbon un poderoso medio preventivo, y no menos útil en su esfera de accion que el centeno cornezuelo, la sabina, el fósforo, la sepia.....

El carbon vegetal está perfectamente indicado en las menstruaciones casi menorrágicas ó cuya aparicion es327 muy frecuente; si el flujo es precedido de calambres, pesadez con calor quemante; cuando la sangre es pálida, la mucosa vaginal está ardorosa, tumefacta, y que presenta aftas y una especie de leucorrea corrosiva. Este flujo sero-mucoso, amarillento, que precede á las reglas con sensacion de escoriacion ó de ardor, cede al carbon, positis ponendis. La pulsatila, la magnesia y la manzanilla son necesariamente sus mejores auxiliares.

El carbon corresponde mejor en los cólicos hemorroidales que en el flujo mismo, el cual exige mas generalmente la nuez vómica y el azufre. El capsicum annuum, el acíbar y la pulsatila obran en este caso en el mismo sentido que el carbon, que tambien presenta un pequeño flujo sanguíneo antes de las deposiciones, pero con mas frecuencia flujo de una serosidad viscosa, prurito, ligeras punzadas y exudacion en el periné.

La importancia del carbon es mayor en el tratamiento de las afecciones varicosas esternas ó internas, y combate con especialidad los éstasis sanguíneos de carácter venoso. En las redes varicosas que existen en la base del cráneo, con los vértigos característicos, ó en otras cavidades, con sensacion de calor incómodo, de escoriacion, pesadez, plenitud, es el carbon el mas á propósito para escitar la reaccion de los tejidos, á fin de disipar esas especies de congestiones varicosas, con el auxilio de los medicamentos apropiados á ciertos órganos y á ciertas fases de la afeccion. Los sabañones que exigen el carbon están en esta categoría, del mismo modo que el estado aploplético producido por el éstasis venoso cerebral ó pulmonal, á consecuencia de enfermedades graves, ó que se desarrollan gradualmente por congestiones ó somnolencias habituales, por plétora venosa;328 el carbon combate en este caso el entorpecimiento y la especie de asfixia capilar.

Bajo el mismo punto de vista debe considerarse la utilidad del carbon en la hemoptísis, unida á la plétora venosa abdominal ó pulmonal, ó á una pars mandans hemorroidal. Sin embargo, el uso del carbon despues de acónito, árnica y brionia en la espectoracion sanguinolenta, efecto de la presencia de tubérculos, es de utilidad incontestable; quizá sea necesario distinguir un elemento venoso, segun la edad y la constitucion; hé aquí un punto de práctica que puede ayudar á resolver el hecho de si la espectoracion sanguinolenta propia del carbon debe ser crónica y acompañada de sofocaciones y calor quemante al interior.

Varias hemorragias, completamente venosas y pasivas, pertenecen tambien á este medicamento, como la de los ojos, de la nariz, de las encías, el vómito de sangre, las deposiciones y orinas sanguinolentas, la exudacion, en fin, de la sangre en la superficie de las úlceras; en todos estos casos se debe tener en cuenta los síntomas generales ó locales que caracterizan la accion del carbon.

D. Afecciones de los órganos de los sentidos, del pecho y del vientre.—Corresponde al carbon la irritacion crónica de los ojos, agravada por la lectura ó un trabajo intelectual, con prurito, ardor, aglutinacion de los párpados por la mañana, tumefaccion roja ó pálida de la conjuntiva, exudacion sanguínea y aun hemorragia, particularmente en personas de constitucion delicada que han abusado de la mesa.

Fenómenos semejantes se observan en la nariz y fosas nasales; cuando hay comezon y costras, flujo de serosidad ó de sangre, obturacion, coriza fluente, exigen329 tambien el carbon; estos síntomas se agravan ó aparecen despues de esfuerzos que agolpan la sangre á la cara. Cierta rubicundez con un poco de hinchazon de la nariz pertenece con especialidad al carbon animal.

La boca y la garganta ofrecen síntomas análogos; los dientes vacilan; las encías, tumefactas ó no, se esfolían y sangran, y están á veces escoriadas. Generalmente hay salivacion y abundancia de mucosidades, y el dolor de la garganta es quemante; no falta la sensacion de arañamiento, de escoriacion y de estorbo, como por hinchazon ó apretamiento. La euphrasia, la staphisagria y el fósforo son los medicamentos cuya accion se aproxima mas á la del carbon en las irritaciones crónicas y venosas de los ojos, de la nariz y de la boca.

En la angina gangrenosa, ó mas bien que amenaza ser tal, por la astenia y congestion sanguínea negruzca, el carbon está tan indicado como el ácido clorhídrico; ambos son preferibles á la quina en la afeccion profunda de la garganta, cuando el arsénico no está indicado ó que ha sido ineficaz. El carbon es conveniente en las laringitis con la sensacion de arañamiento, de escoriacion ó de ardor quemante en la laringe, con la ronquera mas pronunciada por la tarde, y por una especie de hormigueo que provoca una tos calambroidea seca ó con espectoracion verdosa.

Es el principal medicamento de la ronquera agravada por hablar, pero casi únicamente en los adultos y en la edad madura, cuando el sistema venoso abdominal goza de toda su actividad.

El carácter venoso y de congestion se halla en las afecciones torácicas propias del carbon. Este es, despues del arsénico, el principal remedio de la bronquitis crónica, del catarro sofocante y del de los viejos. Es un recurso330 poderoso en las personas debilitadas, enervadas y que esperimentan dificultad para espectorar. Con el carbon se ayuda á fortificar las mucosas relajadas. El tártaro estibiado tiene sus indicaciones diferenciales, tales como abundancia estraordinaria y asfixiante de las mucosidades, alteracion directa de la inervacion, parálisis inminente del pulmon.

La espectoracion no es un efecto característico entre los del carbon, pues es variable y aun nula. La respiracion es muy difícil; los accesos de sofocacion son debidos á calambres ó á gases; hay necesidad de respirar profundamente, y se observa siempre opresion, sensacion de plenitud, de ansiedad, de escoriacion, de calor quemante. Los movimientos congestivos en el corazon se espresan con las mismas sensaciones y con palpitaciones que reflejan en la vena cava.

Se ha dado el carbon como un medio de impedir el que la coqueluche pase al período convulsivo; pero su accion es mas eficaz despues del semen contra y de la drosera, y cuando la tos parece perpetuarse, con ronquera, angustia, congestiones á la cabeza y azulamiento de la cara.

La accion electiva del carbon sobre el estómago y los intestinos es un hecho generalmente conocido, que emana de su electividad sobre los mismos capilares venosos y sobre el sistema nervioso ganglionar. Esta accion se dirige mas especialmente á los órganos digestivos, porque están mas dispuestos á entorpecerse, en atencion á que su actividad vital es inferior ó susceptible de ser disminuida y alterada por mayor número de causas. Así pues, el carbon es, despues del arsénico, el medio mejor de escitar esta vitalidad, cuando la ingestion de alimentos frios, de agua fria y aun el hielo, la331 han rebajado hasta el punto que la reaccion local no puede reanimarla con el calor; los calambres, los dolores quemantes y la ansiedad, son la consecuencia de este estado, á menos que no revista una marcha menos aguda, pero que no por eso es menos eficazmente combatida por el carbon.

Los calambres, los dolores quemantes, el meteorismo, la sensibilidad de los tegumentos del vientre, la sensacion de contusion, de pesadez, de plenitud; los cólicos calambroídeos; la agravacion de estos síntomas por la menor ingestion de alimentos, por el frio, por la noche, caracterizan la accion del carbon en las vías gastro-intestinales, y hacen de él un medicamento escelente en los calambres de estómago; en la gastralgia y la pirosis con eructos ácidos; en ciertas disenterías pútridas, despues del período de congestion activa; en la inercia de los vasos abdominales con estancacion del sistema de la vena-porta, tension de los hipocondrios y de la region hepática, dolores en los riñones y el sacro, hemorróides pasivas con ó sin hemorragia, estreñimiento ó irregularidad de las deposiciones.

El carbon animal no presenta en las neuralgias y neuropatías el dolor quemante tan marcado como el carbon vegetal. Estas afecciones, en su principio, tienen pocos caractéres dominantes, y el estado general de los enfermos está poco modificado; pero ya crónicas, con mayor ó menor debilitacion, suponen, en general, sugetos irascibles, susceptibles, y alterándose mas con los cambios del tiempo, del bueno y apacible al húmedo y frio; son hipocondríacos, caquécticos, debilitados por los escesos de la mesa; de aspecto amarillo pálido, que se resfrian con facilidad y carecen de energía vital.

E. Afecciones de los sistemas cutáneo y linfático.—332Aunque el carbon altera la piel de diversos modos, domina siempre el carácter pasivo y asténico, la estancacion en los capilares, el prurito, la sensacion quemante, como se observa en la alopecia que cura ó detiene cuando procede de congestiones, de irritaciones repetidas del cuero cabelludo, como el eritema, la erisipela. Lo mismo sucede en las erupciones psóricas ó escamosas, en el eczema, en las erupciones vesiculosas de la urticaria y de la miliar crónica, que se reproducen con ardor y prurito; en todos estos casos, si no es el medicamento curativo, es por lo menos muy importante en el tratamiento, que exige tambien el mercurio, el arsénico, la sal marina; y para la miliar, la clemátida, la zarzaparrilla y la stafisagria.

El carbon vegetal, y mejor aun el animal, está indicado en el acné rosáceo y granular de la cara, particularmente de la nariz, y una especie de acné con ardor quemante. Estas afecciones, cuando son propias de arsénico, presentan un aspecto menos venoso; las del ácido azótico tienen menos granos; las del fósforo se limitan á las mejillas.....

El carbon, despues del azufre, es el mas eficaz en ciertas erupciones psóricas, en sarnas inveteradas ó degeneradas, cuyas vesículas aparecen en todos los miembros, se suceden y se reproducen aquí y acullá, cambiando de aspecto, pero persistiendo en ser pruritosas.

Las úlceras dolorosas, que sangran fácilmente, con sensacion de quemadura, en personas debilitadas, apáticas, se combaten bien con el carbon; tambien es útil en las lesiones cutáneas y mucosas, como las aftas y úlceras, cuya atonía da lugar á una hinchazon pútrida, próxima á la gangrena. La quina y el ácido clorhídrico333 están muchas veces indicados en estos casos. Si el carbon es eficaz en estas afecciones, no es como desinfectante, aun cuando se espolvoree la superficie, sino por su accion dinámica, administrándole al efecto á diversos grados de atenuacion y division, hasta en las placas gangrenosas ocasionadas por el decúbito prolongado en las fiebres graves. La quina, el arsénico y el sílice, segun los casos, están indicados cuando se ha alterado el hueso subyacente, dados siempre al interior; su aplicacion tópica, como la del carbon, no es esencial al tratamiento.

El carbon reemplaza al azufre en la medicacion y cura de las úlceras varicosas, y al arsénico en las fagedénicas y de mal carácter situadas en las piernas, y ordinariamente con caquexia serosa.

Los abscesos tuberculosos, hemorroidales ó profundos en la márgen del ano, y en las fisuras de esta region, se combaten bien con el carbon animal cuando el calomelano ha sido ineficaz ó no está indicado; no es menos útil el cyclamen y aun preferible á causticum, si en lugar de disiparse la induracion, tiende á formar senos y trazar un trayecto fistuloso; la nuez vómica, en fin, y otros varios medicamentos forman á veces el tratamiento de estos abscesos ó de algunos de sus accidentes.

El doctor Gaspari ha sido el primero en preconizar el carbon animal en el bubon indurado. Este mismo medicamento ha evitado muchas veces la supuracion y su abertura, ó el orígen purulento de los bordes endurecidos, en circunstancias en que el mercurio habia concluido su indicacion ó se le habia dado con esceso. El clematis tiene propiedades análogas que puede ser conveniente utilizar. Ya se ha empleado el carbon, especialmente334 el animal, en el infarto de las glándulas mamarias, en toda induracion glandular, aun la reputada por escirrosa; como paliativo en el cáncer uterino para calmar los grandes dolores, ya antes, ya despues de otros medicamentos, tales como, la clemátida, el oro, la thuya.

Dósis.—Las afecciones que corresponden al carbon exigen dósis tanto mas fuertes, si bien estremadamente divididas, cuanto mayor es la inercia. La segunda atenuacion por fracciones de un decígramo cada media hora, es preferible en la adinamia y el período ciánico del cólera. En los casos de postracion profunda, se puede depositar la dósis sobre la lengua. El tratamiento de las afecciones combatidas por el carbon, requieren el uso de todas las atenuaciones hasta la trigésima, que es la que mejor se adapta á los casos mas especiales de caquexia ó de lesiones de la sensibilidad y de la circulacion. La dósis es siempre de una ó varias gotas ó de algunos glóbulos en agua para uno ó mas dias.

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