Somos Nuestro Propio Placebo.

"Los problemas y las soluciones que vemos afuera están dentro de nosotros mismos"

TUS FUERZAS NATURALES, LAS QUE ESTAN DENTRO DE TI, SERÁN LAS QUE CURARÁN TUS ENFERMEDADES - Hipócrates de Cos - (Considerado por muchos el padre de la medicina moderna)

¿QUÉ ES?

Es un compilado de conocimientos ancestrales y actuales que intenta explicar nuestros problemas más comunes identificando las causas que los desencadenan y sus posibles soluciones.

¿PARA QUÉ SIRVE?

Para aprender de nuestros desequilibrios manifestados como enfermedades y así poder evitarlos, practicando en nosotros mismos y los demás la manera más simple, económica, ecológica y duradera de hacer medicina, conocida como prevención. Para recuperar concientemente nuestro propio equilibrio y comenzar a transitar la gratificante experiencia de vivir saludables y en paz con todo.

¿POR QUÉ?

Porque el verdadero estado de salud implica bienestar, sentirse pleno y en equilibrio con nuestro cuerpo físico, nuestra mente, nuestras emociones y la comunidad donde vivimos. Porque nos sentimos mejor en un ambiente limpio y saludable, en un lugar donde podemos confiar en los demás, donde se trabaja en conjunto para enfrentar las necesidades diarias, donde aprendemos a desarrollarnos para vivir auténticamente. Porque sentimos dolor por lo que nos está pasando individualmente o como especie y empezamos a notar que en nuestra vida algo no esta yendo bien. Porque intuimos que existe otra manera de vivir, en la que el dolor psicológico es evitable y el dolor físico muchas veces es consecuencia de un desequilibrio mental imperante. Porque cuando llegamos a esta encrucijada nos damos cuenta que nos está faltando determinados conocimientos para hacer realidad esa vida que anhelamos, nueva y saludable. Porque concientemente o no, estamos transitando un proceso de aprendizaje y aprender implica necesariamente ir sanándose a uno mismo. Porque si seguimos anulando paliativamente los síntomas que se nos presentan sin entender por qué llegaron estamos pasando por alto importantes mensajes que con el tiempo se volverán a presentar o lo que es peor, daremos lugar a otros síntomas aún mas graves. Porque años de evolución evidencian nuestra conexión con todo. Porque muchas culturas lo vienen explicando y aplicando hace siglos dejándonos sus enseñanzas. Porque el escenario mundial se prepara para realizar un gran cambio de conciencia basado en la unidad y el respeto mutuo que nos traerá paz y bienestar global. Porque realizar todos juntos este cambio es clave.

¿CUANDO?

Aquí y ahora, el único momento que nos esta tocando vivir.

¿CÓMO?

Reconociendo cada una de nuestras acciones como generadoras de reacciones, que directa o indirectamente, nos afectan personal y colectivamente.




 

REFLEXIÓN

Mientras más nos alejemos de nuestra propia naturaleza más desequilibrados nos sentiremos. O en otras palabras, no respetar a nuestra naturaleza es no respetarnos a nosotros mismos. Somos conscientes de que un cambio positivo y constructivo puede mejorar nuestra situación actual individual y grupal. Sentimos como un despertar colectivo se aproxima y cuestiona abiertamente la grandes mentiras que algunos personajes manejaron y siguen intentando manejar para satisfacer sus propios intereses. Pero estas personas e instituciones en quienes confiábamos están perdiendo protagonismo en nuestras vidas. A la vez, como seres humanos, necesitamos creer pero cuando desaparezcan estas súper instituciones dueñas de “la verdad” ¿A quién vamos a seguir? ¿En quién vamos a confiar? La respuesta siempre fue la misma, vamos a tener que confiar en nosotros mismos ya que somos lo único que conocemos desde siempre. Aunque nos suene imposible, dentro nuestro están todas las respuestas, y esta premisa es la que nos vienen repitiendo disfrazada de religiones y filosofías hace milenios. Por otra parte, es la primera vez en la historia que tenemos alcance a tanta información. ¿Qué haremos con esa información? ¿Cómo aprovecharemos las grandes herramientas que hemos creado? ¿Cómo sabemos si estamos eligiendo lo que nos conviene o le estamos entregando nuestra energía a otro? Una vez más, tendremos que tomar las riendas de nuestra propia existencia, nosotros mismos, uno a uno, entre todos, y sin miedos. ¿Cómo podemos empezar? Practicando y aprendiendo a escuchar a esa voz interior que siempre aparece para sacarnos de las peores situaciones y no nos deja caer. Respetándonos a nosotros mismos y a los demás, reconquistando nuestra capacidad de amarnos con la esperanza puesta en que todo puede estar mejor si verdaderamente queremos que así sea. Comenzando a interpretar quienes somos, cuidando y amando a nuestro cuerpo material, mental, emocional y espiritual, aprendiendo a respirar concientemente, a alimentarnos concientemente, a hidratarnos concientemente, a pensar constructivamente y positivamente, aventurándonos hasta conocer lo más profundo de nuestro ser. Descubrimos nuestras grandes enfermedades, la ignorancia y el miedo. Reconocemos nuestros síntomas más dañinos, la indiferencia y la soberbia. Tenemos nuestros propios remedios, el respeto y la humildad. El humus viene de la tierra. Experimentemos nuestra sanación, mediante nuestra propia verdad, escuchando claramente nuestra sabiduría interior.
Históricamente buscamos las respuestas a los grandes misterios afuera de nosotros mismos sin lograr responder estos insistentes interrogantes. ¿Qué soy? ¿Quién soy? ¿Para que estoy? ¿De donde vengo? ¿A dónde voy? ¿Por qué convivimos entre tanto sufrimiento y enfermedades? ¿Serán claves encriptadas de un lenguaje humano que aún no aprendimos a descifrar? ¿Por qué existe tanta miseria y dolor en el mundo? ¿Este dolor nos estará mostrando algo que no alcanzamos ver? ¿Existirá alguna forma de saberlo? El dolor, tanto físico como psicológico, es algo que todos los seres humanos alguna vez experimentamos y si aprendemos a interpretarlo, el dolor se convierte en una especie de guía que nos indica cuando estamos errando. Entonces ¿Cómo se si algo me hará bien o mal? No lo sabremos verdaderamente hasta experimentarlo. He aquí el valor de la experiencia personal. Pero si dudamos, porque aún no lo hemos experimentado personalmente, podemos preguntarnos que hacer hasta escuchar a nuestra voz interior y elegir si confiaremos en la experiencia ajena que se nos presenta. También nos puede ayudar tener en cuenta, que lo que no es bueno para todos difícilmente sea bueno para uno mismo, o para otros. Cuando somos conscientes de lo conectados que estamos con el resto y la importancia de lo que pensamos y deseamos en cada momento, comprendemos como vamos creando lo que nos pasa, dejando de creer en las casualidades para comenzar a identificar las causalidades que se nos presentan. Entonces reconocemos que cuando algo llega a nuestra puerta es porque alguna vez lo pensamos y deseamos consciente o inconscientemente, u otro lo hizo por nosotros. Lo que pensamos y deseamos antes ya esta siguiendo su curso como la onda que se genera en el agua al arrojar una piedra. Pero lo que viene lo estamos creando ahora, eso nos hace cocreadores de nuestra propia realidad. Como cocreadores somos participes en la creación de la realidad que compartimos. Pero nuestra meta quizás sea aprender a ser coocreadores de la realidad trabajando cooperativamente con todos por el bien común.
La herramienta más poderosa y económica para desenvolvernos individual y colectivamente es el autoaprendizaje que despertamos gracias a nuestra curiosidad innata. Todos estamos aprendiendo en simultáneo, y es importante que seamos conscientes de esto para dejar de dañarnos a nosotros mismos, a nuestra especie, al resto de las especies y a nuestro sustento, el Planeta Tierra inmerso en el inmenso Universo. Es cada vez más evidente que en nuestro planeta estamos atravesando una profunda crisis y esto nos plantea tanto peligros como oportunidades. Entendiendo crisis como cambio y estrés como estimulo de adaptación a ese cambio, podríamos decir que esta crisis nos está dando la oportunidad de mejorar un sistema que nos viene perjudicando a todos porque genera sufrimiento innecesario e ínfimo “placer” engañoso para una minoría. Entonces ¿Cómo salir airosos de esta situación? Muchas veces cuando estamos hundidos, para salir a tomar aire, antes es necesario tocar fondo para lograr impulsarnos con fuerza hacia la superficie. Si nos reconocemos como una ínfima pero necesaria parte de todos los seres humanos, animales, plantas, microorganismos, agua, aire, tierra, universo y lo qué incluya nuestra imaginación, entonces en cada decisión que tomemos, vamos considerar como repercute en el resto. Estamos de acuerdo que lo que denigra y destruye a otros nos denigra y destruye como individuos, entonces ¿Por qué seguimos repitiendo costumbres y hábitos destructivos? Porque, justamente, son costumbres que nos enseñaron y si todavía no nos tomamos el trabajo de cuestionar las a seguiremos repitiendo perjudicándonos cada vez más. Para evitar repetir costumbres destructivas nos puede ayudar preguntarnos ¿Esto que nos enseñaron nos está haciendo bien? ¿O nos está sacando la poca energía que nos queda? Y es justamente por repetir sin cuestionar que algunas cosas se transformaron en costumbres, y desapegarse de las costumbres que venimos repitiendo desde hace tanto tiempo, requiere algo de trabajo interior. Pero a la vez muchas culturas e individuos nos demuestran que es posible seguir trabajando por el bien propio y del resto de los seres. Si logramos reconocer que una de las costumbres que nos debilita, es la de echarle la culpa a otro buscando las causas y soluciones de nuestros problemas afuera, y de una vez aceptamos que nosotros mismos somos el trébol de cuatro hojas que estábamos buscando, tomaremos conciencia del cambio que nos toca realizar. Porque el cambio verdadero llega desde adentro de cada uno. Nosotros somos el poder, poder realizarnos, poder ser auténticos. Así estamos renaciendo con una nueva conciencia, una conciencia global, abarcadora, integradora, que complementa cada parte. Y reconocernos complementándonos como partes, es la esencia de ser parte de este todo. Complementarnos para sinergizarnos potenciándonos y dejar de neutralizarnos e inhibirnos compitiendo. Porque esta vez nos toca ganar a todos, ganar por derecho y no por competición. Necesitamos autogenerar y supraciclar nuestra propia energía, sin sacársela a otros ni dejando que otros nos la quiten. Y solo cuando descubramos donde yace la principal fuente de energía dejaremos de tener la necesidad de comprársela o robársela a los otros seres. Así vamos tomando mayor conciencia de nuestras acciones y las consecuencias que traerán las mismas. Y gracias a todas las experiencias que adquirimos como especie, estamos entendiendo cada vez mejor a nuestro organismo y lo comenzamos a cuidar. Si permanecemos atentos podemos actuar constructivamente, positivamente y respetuosamente hasta convertir esto en un modo de vida. Solemos pensar que es imposible cambiar el mundo, pero la práctica nos demuestra que si nos mejoramos individualmente indefectiblemente estamos mejorando todo, y en realidad no hace falta demasiado para mejorar nuestro mundo. Solo hace falta voluntad, curiosidad, confianza y sobre todo hace falta amor. Hace falta ser uno mismo, sin miedos. Un ejercicio que nos puede ayudar es preguntarnos constantemente ¿A qué le tenemos miedo? Biológicamente, podemos decir que como animales seguimos teniendo instintos y podemos aprender mediante el miedo al castigo, tema muy estudiado y utilizado por los que vienen sacándole provecho hace tiempo. Pero como humanos también razonamos, recapacitamos y aprendemos mediante el amor. Elegir que método de aprendizaje deseamos para nosotros y para los demás es la tarea que nos compromete.

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